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El
trazado de Santiago de Compostela es el típico de la ciudad medieval
amurallada; nacida por y para la catedral, la ciudad se define a
partir de ella según el eje norte-sur, por el que transcurren las
calles principales de la ciudad vieja: la rúa do Franco, la rúa
do Vilar o la rúa Nova. La muralla sobrevivió hasta finales del
siglo pasado y, aunque ésta desapareció, queda la ciudad que había
dentro. Estrechas calles, callejuelas, plazas y semiplazas se abren
para ofrecer perspectivas sorprendentes, como la Plaza de la Quintana,
la de la Inmaculada y la de San Martín. Es la ciudad de piedra,
la ciudad para pasear y descubrir.
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